martes, 10 de febrero de 2015

JESUCRISTO NUESTRO LIBERTADOR


Por naturaleza, nuestro cuerpo quiere satisfacer los deseos pecaminosos de nuestra carne, mientras  que el espíritu humano que ha sido salvo por medio de Jesucristo desea andar en los caminos de Dios. Realmente en nuestra mente se levanta una batalla y Jesús nos dejó una estrategia para luchar en esta batalla y ser vencedores.
Pablo lo explica de la siguiente manera:
Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las almas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo. 2 Corintios 10:3-5
Cuando leemos y analizamos en este pasaje de la biblia podemos darnos cuenta de la estrategia que Dios nos dejó en su palabra, a fin de ganar la batalla del control del alma (Mente).
Cada uno de nosotros sabemos la manera en que batallamos en nuestros pensamientos, algunos tendrán pensamientos de fornicación y adulterio, otros de hacer el mal, robar, engañar, etc, algunos otros con pensamientos de miedo, depresión, baja autoestima, etc. Lo importante es que no importa qué tipo de pensamientos tengas, Dios a través de su Hijo Jesucristo nos perdona, nos limpia y nos restaura; pero además nos enseña la forma de no volver a anidar todo esto en nuestro corazón, nos muestra el camino a seguir y nos deja las armas para vencer a nuestro enemigo a través de su palabra, lo único que tenemos que hacer es poner por obra su palabra.
Debes recordar que confiar en Dios y hacer su voluntad es lo mejor para tu vida si es que deseas llevar una vida limpia delante de Dios. Él es quien nos provee las armas necesarias para esta batalla.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestíos con la coraza de justicia, y calzaos los pies con el presto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Efesios 6:14-17

Nos estaremos  concentrando más  en la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; para entonces, estar capacitados  para analizar todo pensamiento que se levante por encima del conocimiento de Dios y de lo mejor que Él tiene para nuestras vidas.

Deborah MHM