Por naturaleza, nuestro cuerpo
quiere satisfacer los deseos pecaminosos de nuestra carne, mientras que el espíritu humano que ha sido salvo por
medio de Jesucristo desea andar en los caminos de Dios. Realmente en nuestra
mente se levanta una batalla y Jesús nos dejó una estrategia para luchar en
esta batalla y ser vencedores.
Pablo lo explica de la siguiente
manera:
Pues aunque andamos en la carne,
no luchamos según la carne; porque las almas de nuestra contienda no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo
especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo. 2
Corintios 10:3-5
Cuando leemos y analizamos en
este pasaje de la biblia podemos darnos cuenta de la estrategia que Dios nos dejó
en su palabra, a fin de ganar la batalla del control del alma (Mente).
Cada uno de nosotros sabemos la
manera en que batallamos en nuestros pensamientos, algunos tendrán pensamientos
de fornicación y adulterio, otros de hacer el mal, robar, engañar, etc, algunos
otros con pensamientos de miedo, depresión, baja autoestima, etc. Lo importante
es que no importa qué tipo de pensamientos tengas, Dios a través de su Hijo Jesucristo
nos perdona, nos limpia y nos restaura; pero además nos enseña la forma de no
volver a anidar todo esto en nuestro corazón, nos muestra el camino a seguir y
nos deja las armas para vencer a nuestro enemigo a través de su palabra, lo único
que tenemos que hacer es poner por obra su palabra.
Debes recordar que confiar en
Dios y hacer su voluntad es lo mejor para tu vida si es que deseas llevar una
vida limpia delante de Dios. Él es quien nos provee las armas necesarias para
esta batalla.
Estad, pues, firmes, ceñidos
vuestros lomos con la verdad, y vestíos con la coraza de justicia, y calzaos
los pies con el presto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de
la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el
yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Efesios 6:14-17
Nos estaremos concentrando más en la espada del Espíritu, que es la palabra
de Dios; para entonces, estar capacitados
para analizar todo pensamiento que se levante por encima del conocimiento
de Dios y de lo mejor que Él tiene para nuestras vidas.
Deborah MHM
