miércoles, 4 de marzo de 2015

Martillo y cincel.
Creo que hemos leído en cuantiosas ocasiones, en la biblia que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra potestades en el aire, príncipes de las tinieblas etc, y a veces no nos queda muy claro cómo es que estamos en una lucha de la que no somos conscientes o no sabemos cómo está funcionando. A medida somos derrotados del mal, porque no tenemos una estrategia de ataque.
Otro de nuestros puntos débiles es la ignorancia que tenemos a cerca de nuestro enemigo, como pelea y cuáles son sus instrumentos de guerra para con las personas.
Ya que esta serie de lecciones está enfocada a derribar las fortalezas mentales les explicare un poco.
Considero que al igual que yo, te has visto entre dos vertientes, decidir por lo que es correcto y por lo que sabemos que no es correcto.
La batalla más importante está en vuestra mente y nuestra voluntad.
Una de las estrategias del enemigo en la vida de todo cristiano es hacer que divagues en tu pensamiento, te pones a fantasear con una vida de telenovela, que pasaría si te ganaras la lotería, o fantaseas con la chica de tu sueños, que por supuesto no existe porque es creación de la tecnología, entre muchas otras cosas que puedes tener en mente, odio, resentimiento, deseos de venganza y un sinfín de pensamientos, emociones y sentimiento que alimentamos día a día y reforzamos con ver televisión, revistas, internet, etc.
Y por supuesto que si le damos rienda suelta a nuestra imaginación con estas cosas, poco después te darás cuenta que tus conductas y sentimientos  irán de acuerdo a lo que tienes en mente. Si todo inicia con un deseo y un pensamiento, la decisión está en nuestras manos. Tenemos una libre voluntad que nos permite elegir en que ponemos nuestra atención, y a que se la quitamos.
Aprender a usar las armas de la milicia que Dios nos ha dejado en su palabra es muy importante, y aquí te dejare una de tantas. La espada de la Palabra de Dios.
Es importante aprendérsela de memoria, entenderla y aplicarla a nuestra vida personal.

Yo te recomiendo que memorices el texto que te dejo en esta lección y que cada que identifiques un pensamiento que no va de acuerdo con la voluntad de Dios, o que simplemente no trae nada bueno a tu vida lo repitas y medites en él. Te darás cuenta que a veces te costara trabajo mantener la palabra  de Dios en tu mente, pero una vez que lo logres  estarás quitando un ladrillo o varios de ese muro que has levantado en tu vida. La palabra de Dios es como ese martillo y cincel que te ayudan a despegar o quitar a cachos esos ladrillos de una pared que quieres derribar.
Debora MHM

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