Martillo y cincel.
Creo que hemos leído en
cuantiosas ocasiones, en la biblia que no tenemos lucha contra carne y sangre,
sino contra potestades en el aire, príncipes de las tinieblas etc, y a veces no
nos queda muy claro cómo es que estamos en una lucha de la que no somos conscientes
o no sabemos cómo está funcionando. A medida somos derrotados del mal, porque
no tenemos una estrategia de ataque.
Otro de nuestros puntos débiles es
la ignorancia que tenemos a cerca de nuestro enemigo, como pelea y cuáles son
sus instrumentos de guerra para con las personas.
Ya que esta serie de lecciones está
enfocada a derribar las fortalezas mentales les explicare un poco.
Considero que al igual que yo, te
has visto entre dos vertientes, decidir por lo que es correcto y por lo que
sabemos que no es correcto.
La batalla más importante está en
vuestra mente y nuestra voluntad.
Una de las estrategias del
enemigo en la vida de todo cristiano es hacer que divagues en tu pensamiento,
te pones a fantasear con una vida de telenovela, que pasaría si te ganaras la lotería,
o fantaseas con la chica de tu sueños, que por supuesto no existe porque es creación
de la tecnología, entre muchas otras cosas que puedes tener en mente, odio, resentimiento,
deseos de venganza y un sinfín de pensamientos, emociones y sentimiento que
alimentamos día a día y reforzamos con ver televisión, revistas, internet, etc.
Y por supuesto que si le damos
rienda suelta a nuestra imaginación con estas cosas, poco después te darás
cuenta que tus conductas y sentimientos irán
de acuerdo a lo que tienes en mente. Si todo inicia con un deseo y un
pensamiento, la decisión está en nuestras manos. Tenemos una libre voluntad que
nos permite elegir en que ponemos nuestra atención, y a que se la quitamos.
Aprender a usar las armas de la
milicia que Dios nos ha dejado en su palabra es muy importante, y aquí te
dejare una de tantas. La espada de la Palabra de Dios.
Es importante aprendérsela de
memoria, entenderla y aplicarla a nuestra vida personal.
Yo te recomiendo que memorices el
texto que te dejo en esta lección y que cada que identifiques un pensamiento
que no va de acuerdo con la voluntad de Dios, o que simplemente no trae nada
bueno a tu vida lo repitas y medites en él. Te darás cuenta que a veces te
costara trabajo mantener la palabra de
Dios en tu mente, pero una vez que lo logres
estarás quitando un ladrillo o varios de ese muro que has levantado en
tu vida. La palabra de Dios es como ese martillo y cincel que te ayudan a
despegar o quitar a cachos esos ladrillos de una pared que quieres derribar.
Debora MHM

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