sábado, 31 de enero de 2015

Derribando fortalezas mentales

En una ocasión estaba frente a un aparador, con la cartera en mano, por supuesto sabía que  dinero en efectivo no tenia, pero si tenía una tarjeta de crédito, a pesar de que ya no cabe ni un alfiler más en mi guardarropa, me veía seducida a comprar una prenda más. En mi mente había una batalla campal, entre lo que debería de hacer. Si compro con la tarjeta se agrega tanto por ciento a los pagos que debo hacer en el  mes, pero por otro lado mi mente decía, pero esta hermosos esto, si vengo después lo más probable es que ya no este, después pensaba es solo una prenda, además ya tengo mucha ropa, pero otra parte de mí no quería irse sin comprar la prenda. En fin me imagino que si no es en el ámbito de las compras si has tenido esta lucha mental en algún otro aspecto de su vida. Entre hacer lo correcto y lo que queremos aunque no sea tan bueno.
Las batallas que tenemos en la mente afectan directamente nuestras decisiones y por ende nuestras vidas. He ahí la importancia de aprender a derribar estas fortalezas de pensamientos cuyos frutos son de muerte y tinieblas.
En el mismo instante en que recibimos a Jesús como nuestro salvador, se produce un cambio espiritual en nuestras vidas. Pasamos a ser amigos de Dios y enemigos de Santanas. La biblia declara  que pasamos a ser una nueva  criatura.  <<He aquí todas las cosas son hechas nuevas>> 2 Corintios 5:17 De inmediato pasas de muerte a vida (Juan 5:24) No obstante hay dos esferas que no experimentan cambios instantáneos: 1-Tu alma (La mente, las emociones y la voluntad), y 2- Tu cuerpo físico. Estos se convierten  en dos de los campos de batalla más conflictivos de tu vida. A medida que tu relación con Dios crece, el ataque del enemigo enfocado en tu alma crecerá.
Cuando aceptamos a Jesús como Señor y Salvador, nacemos en realidad del Espíritu Santo. En ese momento la vida cobra un nuevo sentido. Tenemos un nuevo perspectiva un nuevo Señor a quien servir.
El apóstol Pablo expreso esta lucha así en Romanos 7:22-25
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:
Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?
Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.


Deseo que esta serie de  lecciones que estaré escribiendo para ti, te ayuden a tomar mejores decisiones y que aprendas a derribar las fortalezas mentales pecaminosas que te llevan a una vida de tinieblas y muerte espiritual.
Con aprecio 
Deborah MHM

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